Marian Terol | Sansepasión
Libros con corazón

Marian Terol

Pernatel es una de esas empresas que sin alardear, transmite. La pequeña librería de la calle Real, en pleno centro de Sanse, es sinónimo de tradición y sus eventos son muy seguidos por aquellos que necesitan de las letras y sus mensajes. Marian Terol creció entre ellas, su padre le transmitió el amor al conocimiento a través de la lectura más variada. Mujer amable, discreta y muy sensible, cualidades necesarias para acompañar al lector que, ávido de conocimiento, visita Pernatel con fines variados. Hoy entrevistamos a una librera que se toma muy en serio su trabajo. El universo de las letras tiene nombre propio.

Marian, ¿cómo te definirías, emocionalmente hablando?

Es una pregunta difícil (sonríe). Emocionalmente hablando te diría que soy una persona tranquila, que intenta ser amable y positiva. Me gusta que la gente esté contenta y aprender mucho de todo, de la vida, de las personas, del público. Ellos son una escuela en vivo. Me implico mucho con las personas. Intento captar las necesidades que tenga el cliente. Y no sólo yo, mi compañera Eva y todo el equipo nos preocupamos por lo que quiere. Según lo que el cliente nos dice buscamos eso que se adapte plenamente a su gusto y que cubra esa demanda.

Al oírte hablar transmites tranquilidad y se nota que ha habido un claro referente en tu forma de ver el mundo. Tus padres, su herencia y educación, han sido claves para ti. ¿Cómo definirías tu infancia? ¿Recuerdas cuál fue el primer libro que llegó a tus manos?

Mi forma de ser, es por mis padres. Ellos ya no están, y eran humanamente muy ricos. Mi padre siempre se dejaba llevar por el corazón y mis hermanos y yo nos parecemos a él. No somos nada dramáticos, sino por el contrario, conformistas y positivos. Disfrutamos del momento, de lo bueno que te aporta la vida. Mi madre era justa, comedida, y muy religiosa, por eso mi primer libro fue la Biblia. Hoy por hoy agradezco ese conocimiento que me dio estudiarla, porque me sirve mucho para mi trabajo.

Tu aventura como librera comenzó en Sanse, en la calle Victoria. Cuéntanos, ¿cómo surgió la idea de abrir esa primera librería?

Cuando me casé y tuve a las niñas cambié de oficio. Celes, mi cuñada, y Eduardo, mi marido, tenían una papelería-librería desde hacía muchos años. Comencé ayudándoles, y cuando decidí dejar mi antiguo trabajo, mi marido pensó que sería buena idea ampliar el negocio y poner la librería con un local propio. Fue un reto, la calle era muy tranquila y el local era pequeño, y tuve que hacerme cargo del negocio. Era mucha responsabilidad, tanto a nivel de estar a la altura culturalmente hablando como de gestión de un negocio. La primera librería me sirvió de estudio, era tranquila en cuanto a clientela y me permitió leer y aprender mucho.

Las nuevas tecnologías parecían muy dispuestas a desplazar los libros impresos. Sin embargo, nos hemos llevado una sorpresa: el lector sigue interesado en perderse entre páginas y olor a libro recién estrenado. ¿Qué opinas tú?

Cuando saltó la noticia de que el ebook iba a salir en España estábamos aún con la librería en la calle Victoria, y fue una noticia espantosa. Fue como si nos echaran un cubo de agua fría. Hablaba con distribuidoras, editoriales, comerciales… y todo el mundo empezó a temblar, nadie sabía qué iba a pasar. No sabíamos si el mercado aguantaría este cambio, si se seguirían vendiendo libros. Pasé bastante miedo, pero decidimos esperar y el papel continuaba. Las editoriales seguían publicando y, a pesar de la competencia, el libro de papel sigue vendiéndose. El placer de tener un libro de papel en las manos, ir a la librería, elegir y ver títulos que te sorprendan, el que te atiendan de tú a tú, eso no te lo ofrece el libro electrónico.

Si tuvieras que elegir entre géneros literarios, ¿con cuál te quedarías?

Con muchos (risas). Me gusta mucho la novela de ficción, aventuras y la histórica. Sobretodo la de aventuras, me enloquece. Me gusta mucho Alberto Vázquez-Figueroa, Gabriel García Márquez. El realismo mágico también me encanta. Pero últimamente he descubierto, gracias a los poetas locales, que la poesía me enamora. Siempre había sido un estilo que me daba miedo, lo veía demasiado alto, prohibitivo. Pensaba que no la entendería, que no comprendería lo que el autor quería transmitir. Gracias autores como Manuel López Azorín o Sesi García, que he conocido gracias a mi trabajo, esta puerta se me ha abierto y cada vez me gusta más.

Si tuvieras que definir un libro, ¿qué frase utilizarías?

Con la lectura se te abre un mundo mágico, para soñar. Nunca te cierres a ninguna página y métete en ella. Déjate llevar por la aventura de las letras y viajarás.

Invertir en sabiduría es la opción más acertada. ¿Son caros los libros? ¿Te sigue pareciendo que son la mejor inversión en estos tiempos?

La clientela se queja a veces de su precio. Hay ciertos géneros, como la historia, los de estudio y de texto, donde hay ejemplares más caros. Los libreros en realidad tenemos un margen bajo ya que los libros tienen un precio fijo. Es cierto que para que la cultura llegue a más personas, tal vez debería revisarse, bajarlos y permitir así que la gente pueda disfrutar y leer mucho más. Pero debe ser a nivel editorial. Si no hubiera tantos intermediarios entre escritor y lector, se abaratarían un poco los pasos. Aún así, la lectura es cultura y es enriquecedora. Deberíamos invertir más en ello, igual que invertimos en otro tipo de consumo como tomarnos una cerveza, comprar ropa porque nos gusta o ir al cine. No es descabellado invertir una vez al mes en un libro que te va a dar placer, cultura y conocimiento.

Dicen algunos sabios que somos lo que leemos y tu educación, como hemos hablado antes, es herencia de esa afición a la lectura. ¿Son tus hijas buenas lectoras?

Ambas leen, la verdad, pero a la mayor le gusta mucho. Desde pequeñas he intentado ofrecerles libros que pudieran despertarles el gusanillo de la lectura, igual que me pasó de pequeña. En casa siempre ven libros, y nos ven leer, y ellas saben lo importante que es. Cuando lees, sea el género que sea, comprendes al autor, y eso es maravilloso.

Eres una mujer muy familiar, y como librera dispones de poco tiempo para dedicar a tu vida personal. ¿Cómo te organizas para dar calidad a la familia?

Trabajar cerca de casa me lo facilita muchísimo, me da calidad de vida. Son muchas horas las que estamos fuera y el estar cerca te agiliza el trabajo. Además, creo que las mujeres tenemos una capacidad de organización muy alta. Somos capaces de partirnos y llegar a todo. Es cansado y complicado, pero con trabajo se puede hacer.

San Sebastián de los Reyes es cuna de buenos autores. Eso enriquece y refuerza la cultura de una comunidad. ¿Cuál es la labor de Pernatel en esa transmisión?

En Pernatel al principio nos conformábamos con atender la tienda y poco más. Pero llegó un momento en que comenzamos a conocer a más y más autores que venían a presentarse a la librería, a enseñarnos sus obras y que nos pedían ayuda para empezar a ser conocidos. Así nos dimos cuenta de lo importante que es cubrir esa atención a los autores por medio de eventos, presentaciones y demás actividades. Ahora contactamos con autores de toda España y organizamos muchas actividades culturales que implican mucho trabajo pero son tremendamente gratificantes.

¿Qué les dirías a las personas que son menos asiduas a la lectura?

Me encantaría invitar a todo el mundo a venir a vernos. No hace falta entrar para comprar, que entren a conocernos, a conocer la librería. Queremos que nos conozcan, que hablen con Eva y conmigo, y que tengan la curiosidad de ver qué tenemos ahí dentro, los libros, las actividades…. Pienso que todos los vecinos deben disfrutar de los comercios locales.